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martes, 6 de julio de 2021

Rumor malintencionado busca dañar reputación de Macarrulla


 

Por Ángel Jiménez

 

Cuándo se acusa a alguien por rumores malintencionados, se está poniendo en entredicho una reputación, se hace un mal servicio a la sociedad, al afectado y a su familia; es una radiografía de lo que está pasando con el ministro de la Presidencia, Lisandro Macarrulla, que ha sido señalado en un entramado corruptivo, sin que ni siquiera, la empresa, propiedad de un hijo suyo, esté encartada en el caso Medusa, por el cual está preso el exprocurador general de la República, Jean Alain Rodríguez y más de una decena de sus colaboradores.

 

El caso Medusa llama sumamente la atención que en los medios de comunicaciones digitales de siempre sólo se ha resaltado una compañía constructora que no está encartada en el expediente; la cual fue auditada a inicios de este gobierno y no se le encontró ningún indicio de irregularidad que pueda conllevar el inicio de un proceso por delitos penales o criminales.

 

Es más que evidente que el “único pecado” de esa compañía consiste en que su presidente es hijo de un empresario tradicional que, sin ser político partidista, fue conquistado por el actual presidente de la República para iniciar un proyecto de nación sin politiquería y pensando en el bien común.

Lisandro Macarrulla ha demostrado durante muchos años que es un hombre pulcro y apegado a las leyes de la República Dominicana.

 

Por consiguiente, las características del mismo no resultan del agrado de algunos, incluso del mismo partido de gobierno, que ven la política como un medio para desarrollar agendas individuales. Por esos pensamientos irracionales, los funcionarios del pasado gobierno que cometieron actos de corrupción han encontrado la brecha abierta de intentar crear una neblina mediática, la cual, lógicamente, se va a desvanecer, por carecer de fundamento legal, para evitar ir a la cárcel después de cumplido el debido proceso legal.

 

Además, entiende una fuente, el presidente Abinader debe romper ese maleficio mediático de los cuatro años de esos partidos y no se deje llevar de chismes y mentiras.

 

“No es lo mismo que varias compañías sean formadas de la noche a la mañana y de manera relámpago y sus accionistas, por lazos familiares y amiguísimo, se hagan millonarios al vapor, no solo por la exclusividad, que ya de por sí es una violación a las leyes, sino por sobrevaluaciones y pagos por servicios no prestados; que una compañía constructora con un largo historial de negocios en el sector privado y que gane un concurso público cumpliendo los proceso establecidos, y haga el trabajo para el que fue contratada, y años después, nadie es adivino, el padre del presidente de esa compañía, que repetimos, no está encartada en el caso Medusa, hoy ocupe una función pública que algunos crean merecer por gravedad partidista y otros lo vean como medio de chantaje u objetivo para debilitar el gobierno y así evitar ir tras las rejas”, dijo una fuente.

 

También ha sido tema de asombro la falta de solidaridad del sector empresarial con un compañero prominente y que ha dado brillo y prestigio al sector y como algunos no han tenido la mínima prudencia de esconder su mezquindad y encono, vertiendo sus frustraciones en el objetivo equivocado, que sin necesidades de ninguna índole, en la cima de sus prósperos negocios, solo ha puesto un alto a su exitosa carrera empresario, para servir a su país.

 

También el mal uso que se le está dando a las redes sociales está disminuyendo cada vez más la credibilidad de las mismas, ya que en muchas ocasiones están usándolas para el chantaje, desgracia política o para detractar a personas por asuntos personales y de negocios.

 

Y la gran pregunta es: ¿Quién o quiénes están detrás de dañar la imagen pulcra de un gran servidor público?

 

 

 

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