viernes, 1 de septiembre de 2017

La responsabilidad social del empresariado dominicano en Nueva York


Por Luis Aníbal Medrano S.

Las empresas industriales junto a las de bienes y servicios de propietarios de origen dominicano, que a pesar de tener entre sus principales objetivos hacer esas empresas rentables, productivas, eficientes y que generen el prestigio necesario, deben de entender que en adicción a todo eso y concomitantemente al pago de impuestos y producir empleos, deben de entender la importancia irrefutable de que estas acciones se producen gracias al consumo de la población.

Aceptar esa realidad es asumir con entereza lo que se ha venido a denominar como Responsabilidad Social Empresarial, que no es más que el acercamiento de ese empresariado a su comunidad y coadyuvar a su desarrollo en el sentido amplio de la palabra.

Un empresario que contribuya con el deporte, recreación, educación, salud, alimentación, en fin, que sea un bálsamo oportuno para la solución de problemas con inmediatez impostergables, es un empresario que asume solidariamente  la Responsabilidad Social, y eso es necesario, oportuno, halagüeño y hasta aplaudible, la existencia de este tipo de empresario.     

En este mundo globalizado se cuestiona incesantemente el papel de las empresas en la sociedad y en ese sentido existe una corriente que entiende que su papel es ganar dinero, producir bienes y servicios, crear empleos, pagar impuestos y no hacer daño y la otra corriente adiciona al concepto anterior que su papel incluye preocuparse por el bienestar de la sociedad.

En ese marco teórico presentado más arriba, y profundizando nuestros planteamientos de manera específica en esta ciudad de aceleramiento permanente, de trenes bulliciosos, de superpoblación de taxistas, me permito referirme a un empresario que indudablemente cumple a cabalidad con su responsabilidad social, que apoya las diferentes expresiones sociales manifestadas en lo deportivo, cultural, político, religioso, educacional, en fin para cada segmento de la sociedad neoyorquina el tiene una repuesta de acompañamiento en la difícil tarea de mantener una sociedad vivible, humanamente confortable.

Me refiero a Cirilo Moronta, el empresario, el comunitario, el amigo de todos, el sencillo hombre poseedor de un espíritu solidario inigualable, que sin medir horario siempre está en el momento preciso para respaldar una buena causa. Esta descripción no puede ser tomada de lisonjera, es lo único que no soy, todo aquel que me conoce sabe que digo al pan pan y al vino vino y digo la verdad aunque me salga caro.

Escribir estos párrafos inusuales solo tienen un objetivo, la comunidad dominicana en Nueva York necesita de muchos Cirilo Moronta, pero auténticos como él, que no usen desinfectantes para limpiarse de un saludo que le dé un ciudadano, que no usen un diccionario de palabras cargadas de demagogias, que no donen pastillas de promesas y que den una alta dosis de realizaciones.

Sencillamente, empresarios dominicanos en Nueva York, la Responsabilidad Social es de doble vía, ese apoyo que ustedes a su comunidad, redunda en beneficios tangibles.


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