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martes, 30 de mayo de 2017

¿Cuánto vale el show?

                                    
Por JUAN T H

Una cosa es hacer justicia y otra muy es montar un show mediático para saciar el morbo de una población que exige castigo para los corruptos y el fin de la impunidad.

Lo que hizo la marioneta de Jean Alain Rodríguez, tras “filtrar la lista” de los supuestos involucrados en el escándalo de corrupción  de Odebrecht que admitió haber pagado más de 92 millones de dólares en sobornos a funcionarios y legisladores para obtener jugosos contratos de obras que luego eran sobrevaluadas, no tiene nada que ver con justicia ni con el interés de combatir la corrupción.

Más que justicia lo que vimos el lunes fue un atropello contra personas que durante las investigaciones acudieron siempre al llamado de las autoridades, en algunos casos más de una vez, ciudadanos  con arraigo económico y social que no mostraron intenciones huir del país  para evadir responsabilidades jurídicas.

El gobierno no tiene una cruzada contra la corrupción. De ser así Diandino Peña no solo debió ser destituido del cargo, sino sometido a la justicia después del reportaje de Alicia Ortega. De ser así el lunes debió amanecer cancelado el director de Edenorte tras el trabajo realizado por Nuria Piera probando el enriquecimiento vertiginoso de un hombre que hasta hace poco vivía en una casa alquilada por unos  tres mil pesos y hoy posee una fortuna incalculable. De ser así ya se habría resuelto el caso de los Súper Tucano donde se pagaron sobornos por 3.5 millones de dólares. De ser así la mafia que opera en el Palacio con los permisos de importación de productos agropecuarios habría sido desmantelada; de ser así más de 4 mil funcionarios habrían sido destituidos por no hacer sus declaraciones juradas en el tiempo reglamentario; de ser así medio gobierno estaría siendo investigado y una gran parte de los funcionarios sometidos a la justicia y encarcelados.

El grupo hegemónico que controla el PLD que encabeza Danilo Medina, con su sainete ha querido matar varios pájaros de un tiro: Primero, crear una cortina de humo para engatusar al pueblo haciéndole creer que efectivamente se hará justicia, que no habrá “vacas sagradas” y demás pendejadas; segundo, terminar de liquidar a Leonel Fernández y sus seguidores, y, tercero, -como advirtió Quique Antún- destruir, dividir o debilitar al Partido Revolucionario Moderno para tener el camino sin mayores obstáculos para una  modificación constitucional que le permita otra repostulación confirmando la tesis del “Trujillo del siglo 21”.

Nadie se traga el cuento de que los únicos que presuntamente recibieron  sobornos fueron los apresados. ¡A otro perro con ese hueso!

Ninguna investigación que no incluyera a los ex presidentes desde el 2001 hasta el 2014, es válido. Recordemos que sólo Hipólito Mejía habló sobre el tema desafiando a que le probaran algún acto ilícito en su vida política o empresarial. Llegó a decir que estaba dispuesto a ir a los tribunales junto con Leonel y Danilo.

Ninguna investigación, interrogatorio y apresamiento que no incluyera al presidente Medina, a Reinaldo Pared Pérez –Pechito-, Cristina Lizardo y Abel Martínez, entre otros, tiene validez, ni puede ser creíble.

Durante la gestión de Pechito, secretario general del PLD y vocero del Comité Político,  se aprobó el 60%, 26 contratos por más de 4 mil millones de dólares;  en la de Cristina poco más del 30%,  y en la gestión de Andrés Bautista, empresario ganadero y presidente del PRM, menos del 4%.  ¿Y la marioneta de Jean Alain Rodríguez, miembro del Comité Central del PLD, ferviente partidario de la reelección de Danilo,  pretende convencernos  de que Bautista es el único responsable,  que Pechito es un Santo Varón y Cristina la Madre Teresa de Calcuta?

Me pregunto, ¿cómo dejar fuera del expediente al presidente Medina, principal promotor de la empresa Odebrecht, el hombre que envió  los contratos a “su” Congreso para que fueran aprobados sin verificación ni consultas, el principal defensor de las sobrevaluadas Plantas de Punta Catalina? ¿Por qué Odebrecht decidió trasladar su oficina de sobornos a la República Dominicana en el 2013 siendo presidente Danilo? Los ejecutivos dijeron que por “seguridad”. ¿Quién garantizaba esa “seguridad”? ¿El gobierno de Danilo con sus aparatos de seguridad del Estado, los cuales siempre estuvieron al servicio de Joao Santana? Las evidencias no mienten.
(No olvido el spot de la presidente Dilma Rousseff invitando al pueblo dominicano a votar por Danilo, ni la visita de Danilo  a Brasil, ni el recibimiento a Lula en el Palacio Nacional haciendo el papel de lobista en favor de Odebrecht)

Creo sinceramente que en el expediente no están todos los que son, ni son todos los que están. Que nuevamente nos quieren tomar el pelo. Y que el final caerán los que no deben caer. ¡Como siempre!

No sé cuánto vale el Show de Jean Alain Rodríguez, pero debe ser mucho.



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