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lunes, 29 de abril de 2019

Santiago antes y después del Monumento a la Restauración de la Independencia



Por Reynaldo Peguero 

El título de nuestra contribución de hoy sale de la pluma talentosa de Federico Carlos Álvarez. Notable jurista santiaguero que hace cinco años en el Centro León se posicionó de esta manera. En ese entonces, quedé prendido por su contribución analítica a propósito de los 70 años del Monumento a los Héroes de la Restauración (MHR). Compartió el panel con el maestro del desarrollo urbano de Santiago, Rafael Emilio Yunén quien también formuló buenas precisiones. En esta isla donde mucha gente expone y escribe como si estuviera partiendo de cero, subrayamos estos abordajes porque fueron muy innovadores. Nos suscribimos a la tesis que con el Monumento, la ciudad de Santiago llegó a un punto de inflexión positivo de su desarrollo urbano.

Nueva vez estamos de celebraciones por los 75 años del Monumento a los Héroes de la Restauración de la Independencia de la República Dominicana. El pujante Centro de Convenciones y Cultura UTESA, Ministerio de Cultura, Gobernación del Monumento y otras entidades, organizaron una exitosa premiación fotográfica, un interesante coloquio y varias actividades.

El Monumento de Santiago habla y sus leyendas describen una narrativa política, histórica y urbanística. Arquitectónica y urbanísticamente nada parecido a nivel de identidad, sentido de pertenencia y genuina marca territorial, se puede observar en las ciudades de Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, La Habana, Santiago de Cuba, San Juan, Ponce, Kinston, Santa Lucía, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena de Indias, Puerto Príncipe, Gonaïves, Puerto España, Curazao, Saint John, Managua, León, San José, Antigua, Tegucigalpa, Ciudad Panamá, San Salvador y en muchas ciudades más.      

En 2014, en el evento convocado por el Centro León, Federico Carlos Álvarez reveló aspectos importantes del impacto que tuvo esta obra en el desarrollo urbano de Santiago. Él asume un hipótesis innovadora que se posiciona con la pregunta ¿qué hubiera pasado en esta ciudad sí el Monumento no se hubiera construido?. Reflexionó inteligentemente que el Monumento divide en dos la historia urbana de la ciudad de Santiago. Son dos grandes fases en el desarrollo urbanístico de esta metrópolis: antes y después de la construcción.

Antes del Monumento, la ciudad, caserío o pueblo de Santiago se encontraba contenido en un anillo urbano que nunca excedió los 5 km cuadrados. Al Norte por el río Gurabo, al Sur por el río Nibaje, al Oeste por el río Yaque y al Este por una elevación de montes formada por el cerro del Castillo, los cerros de Gurabo y el bosque seco de la Zurza. En síntesis, un gran río, dos de sus afluentes y varias elevaciones territoriales accidentadas, constituían los límites del crecimiento urbano de Santiago. El Monumento quebró esa tendencia, generando un nuevo desarrollo que pasó a ubicarse en las planicies que continuaban después del límite Este de la ciudad de Santiago.


El censo de 1920 indica que residían en la ciudad de Santiago 20,495 pobladores, llegando a 67,771 habitantes en 1950. Desde los siglos XVI hasta 1944, la ciudad ocupó ese espacio central ubicado en lugares planos del llano del entorno hidrográfico oriental del Yaque. De 1944 a 1968, la ciudad ocupó una superficie aproximada de 12 Km cuadrados con una población de 173,133 habitantes creciendo en la dirección de Villa González por el río Gurabo y hacia Tamboril y Licey al Medio en la línea del arroyo Nibaje, perteneciente a la subcuenca urbana Guazumal-Pontezuela.

Rafael Emilio Yunén por su parte, hizo en ese momento una distinción importante entre lo que significa diseñar una obra y lo que supone construirla. Subrayó la construcción al considerar una serie de aspectos tales como: i) la necesidad de innovar en un medio carente de materiales y tecnología a causa de la Guerra Mundial; ii) el hecho que el 95% de los empleados eran de Santiago; iii) el esfuerzo no solo por construir la obra sino por ofrecer un nuevo espacio público; iv) la forma positiva como el pueblo santiaguero respondió al financiamiento del Monumento por medio de colectas populares; entre otros puntos clave. Su anécdota de la “persistente recua de burros subiendo por la calle del Sol cargando los materiales mineros necesarios para la obra puso en evidencia el sentido primario pero muy laborioso, de la construcción de la obra.

Vale destacar que de todas las intervenciones al Monumento la más importante fue la concluida en 2007 por el presidente Leonel Fernández y el ministro de cultura, José Rafael Lantigua. Inició con una consulta ciudadana promovida por el Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES) y el Ministerio de Cultura en el contexto del primer Plan Estratégico Santiago 2002-2010. Agradecemos al entonces José Augusto Izquierdo, la confianza depositada en nosotros. Gestamos que los residentes y dueños de negocios del entorno, aportaran sus sueños y proyecciones de lo que esperaban fuera el nuevo Monumento.  

Así es. Este proyecto fue concebido para crear las bases del nuevo Monumento.. Restauró la edificación propiamente dicha, sus salas interiores y su exterior. La jardinería y espacios públicos del entorno fueron manejados por el maestro Mamoro Matsunaga. Fue estructurado en cinco fases conforme a un plan operativo. La estructura física renovada incluyó construcción, remodelación y recuperación del área física interna y externa, incluyendo paredes, trechos, aceras, contenes, impermeabilización, ebanistería en caoba, cornisas, columnas, escaleras internas y externas, sustitución de mármoles y nuevas áreas revestidas en mármol, sistema eléctrico, nuevas cisternas para el suministro de agua, lámparas de interior estéticamente seleccionadas, lámparas y bancos.

Hoy al observar el Monumento desde distintas áreas de la ciudad, puede concluirse su estímulo positivo al desarrollo urbano de la unidad zonal de planificación Este de Santiago y de toda la ciudad en su conjunto. La modernista metrópolis que surgida luego de la construcción de este emblema territorial, permite visualizar una ciudad que se sustenta en la capacidad de su gente, que ya comienza a ser reconocida como un municipio ordenado y seguro, con sólidas tendencias a ser ambientalmente sustentable y promotor de una elevada calidad de vida de su ciudadanía.

Reynaldo Peguero es Director Ejecutivo del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES) - Plan Estratégico "Santiago 2020".



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