República Dominicana plantea fortalecer la diplomacia científica y unir capacidades de Centroamérica, Panamá y el país para generar soluciones a desafíos comunes.
SANTO DOMINGO. – El Ministerio de
Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) llamó a los países de
Centroamérica, Panamá y República Dominicana a fortalecer la cooperación
científica y tecnológica y convertir la diplomacia científica en una
herramienta de Estado para enfrentar desafíos comunes y acelerar el desarrollo
de la región.
El planteamiento fue formulado por el
viceministro de Ciencia y Tecnología del MESCyT, Genaro Rodríguez Martínez, durante
el panel “Diplomacia Científica, Gobernanza Regional y CTI Abierta e
Inclusiva”, espacio en el que representantes de los países miembros de la
Comisión para el Desarrollo Científico y Tecnológico de Centroamérica, Panamá y
República Dominicana (CTCAP), organismos de cooperación y sectores académicos y
científicos analizaron nuevas vías para articular esfuerzos regionales en
investigación, innovación y desarrollo tecnológico.
Rodríguez Martínez advirtió que los países
de la región no pueden afrontar de manera aislada retos como el cambio
climático, los fenómenos naturales, la transformación digital, la seguridad
alimentaria y el desarrollo de infraestructura científica y tecnológica.
“Ningún país de nuestro bloque puede, en
solitario, sostener toda la infraestructura científica y tecnológica que sus
retos exigen”, afirmó el funcionario, al defender una mayor integración de las
capacidades científicas de los países.
El viceministro planteó que la cooperación
regional debe avanzar desde iniciativas puntuales de intercambio académico
hacia políticas públicas sostenibles, mayores inversiones, proyectos conjuntos
y mecanismos permanentes de coordinación, de manera que la ciencia y la
innovación se traduzcan en soluciones concretas para la ciudadanía.
Apuesta por inteligencia artificial y
supercomputación
Uno de los principales puntos abordados
durante el encuentro fue el fortalecimiento de la cooperación entre la CTCAP y
el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED),
particularmente a través de la Acción Estratégica de CYTED en Supercomputación
e Inteligencia Artificial (CISIA-CYTED).
Rodríguez Martínez destacó la necesidad de
avanzar hacia una estrategia regional que permita a los países aprovechar de
manera conjunta las capacidades vinculadas con la inteligencia artificial, la
supercomputación y las nuevas tecnologías, áreas consideradas determinantes
para la competitividad y el desarrollo económico y social.
La iniciativa busca promover una mayor
articulación entre las capacidades científicas existentes en la región y facilitar
la cooperación en áreas tecnológicas que requieren inversiones, infraestructura
y conocimientos especializados que difícilmente pueden ser desarrollados de
manera individual por cada país.
República Dominicana apuesta por una
agenda científica regional
El viceministro recordó que República
Dominicana fundó el 3 de octubre de 2025, en Guatemala, la Presidencia Pro
Tempore de la CTCAP, desde donde promovió la Ciencia, Tecnología e Innovación
Abierta como uno de los ejes centrales de su gestión.
Explicó que esta visión procura colocar el
conocimiento científico al servicio de las necesidades de la población y
fortalecer la capacidad de los países para generar innovación y soluciones a
problemas nacionales y regionales.
A casi un año de asumir esta responsabilidad,
Rodríguez Martínez sostuvo que el desafío consiste en que el marco de ciencia,
tecnología e innovación y la diplomacia científica trasciendan los discursos y
se conviertan en acciones concretas.
“El reto que tenemos por delante como
bloque CTCAP es que el marco de CTI y la diplomacia científica no se quedan en
el discurso, sino que se traduzcan en política pública sostenida, en inversión,
en cooperación efectiva entre Centroamérica, Panamá y República Dominicana, y
en resultados concretos para nuestra gente”, expresó.
Ciencia y tecnología ante los grandes
desafíos
El funcionario señaló que la ciencia, la
tecnología y la innovación constituyen herramientas fundamentales para
enfrentar problemas que no reconocen fronteras, entre ellos el cambio
climático, la transición energética, la transformación digital, la seguridad
alimentaria, la gestión sostenible de los recursos naturales y las
desigualdades sociales y territoriales.
En ese escenario, explicó que la
diplomacia científica permite conectar el conocimiento generado por
universidades y centros de investigación con los procesos de formulación de
políticas públicas y la cooperación internacional.
También destacó que la región enfrenta
obstáculos estructurales, como la fragmentación de los sistemas nacionales de
CTI, las limitaciones en la inversión destinada a investigación y desarrollo,
las dificultades para transferir tecnología y las brechas existentes en el
acceso al conocimiento y las capacidades científicas.
Sin embargo, se determinó que estas
dificultades también representan una oportunidad para integrar capacidades,
compartir infraestructura, promover la movilidad de los investigadores y
establecer mecanismos regionales de financiamiento y cooperación científica.
Hacia una alianza regional del
conocimiento
Rodríguez Martínez abogó por una mayor
articulación entre gobiernos, universidades, centros de investigación, sector
productivo y sociedad civil, con el propósito de construir un ecosistema
regional de innovación más integrado.
En ese sentido, planteó que la CTI debe
ser asumida como un bien público regional, capaz de generar soluciones
compartidas y contribuir al desarrollo sostenible de los países.
Entre las prioridades identificadas
figuran el fortalecimiento de la CTCAP como espacio de coordinación, el
desarrollo de plataformas tecnológicas interoperables, la movilidad académica y
científica y la creación de mecanismos regionales de financiamiento, evaluación
y seguimiento.
El encuentro concluyó con un llamado a
profundizar la cooperación científica entre los países miembros de la CTCAP ya
consolidar una agenda regional que permita aprovechar las nuevas tecnologías y
el conocimiento científico como motores de competitividad, innovación y
desarrollo sostenible.


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