Por Luis Aníbal Medrano Silverio
El gobierno del presidente Luis Abinader
ha estado marcado por una serie de crisis superpuestas. A nivel internacional,
incluyen la pandemia del COVID-19, la inestabilidad en Haití y las tensiones en
Medio Oriente; a nivel nacional se destacan el alto costo de la vida.
Crisis Internacionales
Conflicto en Medio Oriente (2026): La
escalada de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Irán e Israel ha
elevado la incertidumbre en los mercados energéticos. Para mitigar el impacto
en la economía dominicana, el gobierno ha implementado medidas de austeridad,
reduciendo gastos operativos en compras, viajes y publicidad pública.
Crisis en Haití: El prolongado colapso
sociopolítico y de seguridad en la vecina nación ha obligado a la
administración de Abinader a mantener las Fuerzas Armadas en alerta constante y
a reforzar la vigilancia fronteriza, mientras impulsa acuerdos nacionales para
manejar la situación.
Pandemia del COVID-19: Abinader asumió el
poder en medio de la emergencia sanitaria mundial, logrando reconocimiento
internacional por el exitoso plan de vacunación y la pronta reapertura de la
economía y el turismo.
Crisis Nacionales
Costo de la vida e inflación global: Las
presiones inflacionarias importadas han encarecido los productos de la canasta
básica y los combustibles. El gobierno ha respondido mediante subsidios
focalizados y la Ley de medidas pro-crecimiento económico para mitigar la
crisis y preservar la estabilidad fiscal.
El concepto de "ingratitud
ciudadana" hacia el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader,
es un argumento debatido en la opinión pública que contrapone los niveles
históricos de popularidad del mandatario con las recientes manifestaciones de
descontento social.
Los funcionarios del gobierno y algunos
aspirantes presidenciales que no están en esa dirección deben salir a defender
la gestión del presidente Luis Abinader ante las injustas críticas que crear
una nebulosa alrededor de la gestión que se ha caracterizado por más luces que
sombra.
Los avances en estabilidad económica y
transparencia, la practica de continuidad del Estado nunca vista y que ha
permitido finalizar un sinnúmero de obras, algunas con hasta 20 años de
paralización, la atención a todos los sectores de la vida nacional en los
cuatro puntos cardinales, sin excepción, se le escucha, se le resuelve, con una
programación de acuerdo al nivel de prioridad establecido.
Se revela entonces una ingratitud inducida
por una oposición, cual tiburón herido tirando zarpazos, que a todo le busca
defectos, que nada le parece bien y que más que loros políticos parecen payasos
de un circo dividido.
Quienes defendemos la gestión del
presidente Luis Abinader podemos destacar que este se mantiene como uno de los
presidentes con mayor aprobación en América Latina, rondando el 51.7% y el
54.8% en mediciones recientes de firmas como Gallup República Dominicana y CB
Consultora, algo que sus detractores, a través de marionetas virtuales quieren
inculcar bruscamente y a como de lugar, todo lo contrario, a esa realidad.
Los aspirantes presidenciales, que solo le
interesa su proyección personal, deben salir al frene y hablar de las
inversiones y estabilidad reinante, que el gobierno rescató la economía
post-pandemia y ha potenciado el turismo a niveles récord, y hacer entender a
la parte de la población disgustada que ese rechazo radical patrocinado no es
más que postura puramente política e incoherente de la oposición.
El oficialista Partido Revolucionario
Moderno debe seguir recalcando la necesidad de tumbarle el puso a la oposición,
sumar más voceros de calidad a los pocos ya existentes para que mentiras
traídas por los moños, mentiras disfrazadas de verdad, argumentos de redes
sociales retorcidos para generar ganancias de diferentes categorías.
Del final feliz del segundo mandato del
compañero presidente Luis Abinader dependerá la continuidad del PRM y aliados
en el poder, no nos llamemos a engaños, con una oposición desde ahora refutando
todo lo que el gobierno hace, loberos mediáticos contratados vociferando sin
control y conduciendo sus manadas a su antojo, funcionarios y dirigentes del partido
no ayudando al presidente, la ingratitud inducida abonada por el permanente
bombardeo mediático, resulta cuesta
arriba poder permanecer más allá del 2028.
Aprobado…
El autor es periodista, municipalista y
político.

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