Educación y Salud: Pilares del desarrollo

Por JUAN T H

 

Hace algunos años, siendo Jesús -Chú- Vázquez, presidente del Senado, invitó al líder socialdemócrata español Felipe González a una conferencia magistral, donde sugirió un acuerdo  de transición política similar al que se produjo en su país en el año 1977 bajo el mandato del presidente Adolfo Suarez, tras la muerte del dictador fascista Francisco Franco en  1975,  el Pacto de la Moncloa, que marco, para decirlo de algún modo: un antes y un después en la historia de España, con sus consecuencias, positivas y negativas.

 

El exjefe de gobierno español Felipe González aconsejaba un acuerdo nacional, similar al Pacto de la Moncloa, de todas las fuerzas políticas y productivas fundamentales para el desarrollo. (Nadie o muy pocos, le hicieron caso)

 

No significa que hayamos estado alejados del dialogo y de importantes acuerdos. Al contrario: Tenemos el Plan Nacional de Desarrollo amparado en la ley 1-12 sobre Estrategia Nacional de Desarrollo 1030, apoyada por la ley 498-06 del Sistema Nacional de Planificación.

 

Educación y Salud constituyen los ejes fundamentales del desarrollo de cualquier país en el mundo. ¡La historia lo dice!

 

El ser humano es el principal valor de un país; no es el oro, el petróleo, el ferroníquel. Ni siquiera la tierra, el mar o el cielo. ¡El ser humano! El hombre, la mujer.

 

La mayor inversión de los gobiernos debe hacerse, pues, en educación y salud.

 

El pueblo dominicano le arrancó, al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y del presidente Leonel Fernández el 4 por ciento para la Educación en el año 2014. Sin embargo, esos recursos no se destinaron correctamente para una reforma integral del sistema educativo, que siguió siendo de pésima calidad.

 

El Sistema de Salud de la República Dominicana no garantiza atención médica de calidad. La inversión del Estado sigue siendo inadecuada: menos del 3% (2.8 del PIB, para ser exacto), cundo la meta es 6%. La CEPAL, (Comisión Económica para América Latina) hace muchos años está recomendando un 7%.

 

La Asociación de Profesores Dominicanos (ADP), ni el Colegio Médico Dominicano (CMD) forman parte de la solución de los problemas tanto de la Educación, como de la Salud, al contrario, forman parte del problema. Ambas entidades, una que agrupa a los docentes y el otro a los médicos, precisan de transformaciones similares a las revoluciones que tienen que producirse en Educación y Salud si queremos, algún día, alcanzar el desarrollo.

 

Hace unos días participé en un maravilloso encuentro en el Teatro Nacional gracias a una cordial invitación del profesor Rafael Santos, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MECSyT) con la presencia del presidente Luís Abinader y los ministros Luís Miguel De Camps, de Educación, Sigmund Freud, de Administración Pública, y la directora de INFOTEP, Maira Mora Pineda, entre muchos otros.

 

Se trató de la Consulta Nacional sobre el Futuro de la Educación Dominicana que arrojó datos muy interesantes que espero no queden en el aire como ocurre con muchas otras cuestiones interesantes. Ojalá que los datos arrojados por la Consulta Nacional sean socializados y consensuados en la medida de lo posible,

 

Producir los cambios y transformaciones que debandan, tanto el sistema de salud como educativo, requieren de una voluntad política, que, en el caso de la educación, parece que será asumida por el propio presidente de la República y por el equipo de hombres y mujeres que lo acompañan. Debemos saber que no será fácil, ni en un plazo breve, que, por el contrario, tomará tiempo, mucho tiempo. Pero hay que comenzar, el presente lo demanda, el futuro no espera.

 

Hago mías, espero que ustedes también lo hagan, las palabras del presidente Abinader: “Esta Consulta no ha sido para mirar al pasado. Ha sido para construir el futuro. Vivimos una época de cambios extraordinarios y la escuela no puede seguir preparando a nuestros jóvenes para un mundo que ya no existe; debe prepararlos para el mundo que viene”.

 

El jefe de Estado considera que el país necesita una educación que fortalezca la lectura, la escritura, las matemáticas y las ciencias, pero que también enseñe a pensar, crear, aprender, mantener un sentido crítico de las cosas, a fortalecer los valores ciudadanos y patrióticos. La Educación, dijo el mandatario, tiene que forjar ciudadanos honestos, trabajadores y capaces.

 

Contrario a lo que dicen diariamente los enemigos del gobierno, el país avanza, crece y se fortalece en medio de las adversidades. La democracia se consolida, las instituciones y la gobernabilidad se consolidan, en medio, y a pesar de los aullidos de los perros realengos que le ladran a la luna desde el desierto. 

 

Comentarios