¿De quién son las calles y aceras del Gran Santo Domingo?

Por Luis Aníbal Medrano Silverio 

En la República Dominicana, las calles y las aceras del Gran Santo Domingo teóricamente son de dominio público, lo que significa que pertenecen a todos los ciudadanos y lo correcto sería que nadie pueda apropiarse de ellas de forma privada. 

Se supone que su gestión, mantenimiento y ordenamiento legal están bajo el control exclusivo del Estado a través de dos niveles de autoridad: Las alcaldías (gobiernos locales) o ayuntamientos de cada municipio son los propietarios administradores del espacio público a nivel local y no pueden ser cedidos por transacciones fuera de los libros cuyos recursos son recolectados por inspectores de espacios públicos o un sargento de un destacamento cualquiera que se abroga la facultad de cobrar “peaje” por el uso indebido de los espacios públicos. 

Esta calamitosa y perjudicial situación se da en todos los ayuntamientos del Gran Santo Domingo, abarca al Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) y a los municipios de la provincia: Santo Domingo Este, Norte y Oeste, Los Alcarrizos, Boca Chica, Pedro Brand y San Antonio de Guerra.   

Estos deben apegarse estrictamente a la base legal: La Ley No. 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, que les otorga la competencia exclusiva para la construcción, conservación y defensa de aceras, contenes y vías urbanas. 

Del mismo modo, deben actualizar con el control y sus direcciones de Planeamiento Urbano y Defensa del Espacio Público y regular que ningún comercio, talleres de mecánica, refrigeración, ebanistería, lavaderos improvisados de vehículos de motor, freidurías y otros tantos negocios informales, así como conductores o particulares, obstruyan el libre tránsito de vehículos y peatones.     

Estas municipalidades tienen la facultad de demoler construcciones ilegales, desalojar las ocupaciones ilegales de calles y aceras, pero no lo hacen, y en su defecto lo hacen con quien salió premiado en la lotería del picoteo, y es bueno aprovechar que, a pesar de la ilegalidad de los desalojados, no se sabe dónde va a parar lo incautado, desde una ponchera de fruta hasta electrodomésticos y enseres del hogar. Vaya usted a saber… 

La gran problemática y la realidad actual es que, a pesar de que el marco legal de la Ley No. 368-22 de Ordenamiento Territorial y normativas históricas como la Ley No. 675 sobre Urbanización y Ornato prohíben su uso privado; el Gran Santo Domingo sufre una ocupación irregular constante. Talleres y "dealers": Negocios que extienden sus exhibiciones e inventarios de vehículos sobre zonas peatonales. Parqueos ilegales: Vehículos estacionados permanentemente tapando el paso peatonal. Comercio informal: Puestos de venta y mercancías que obligan a los peatones a caminar por la calle. 

Con todo este rosario que hemos descrito en este espacio, es que, con gran pesar, congoja, un poco de rabia y algunas manifestaciones más de impotencia, nos preguntamos: ¿De quién son las calles y aceras de nuestro Gran Santo Domingo? El autor es periodista, municipalista y político residente en Santo Domingo.     

 

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