Por Mario Antonio Lara Valdez
En nuestra vida cotidiana observamos la
llegada de niños a nuestras familias o entornos sociales con algunas
discapacidades, pero también podemos decir que son diferentes o especiales, ya
que su llegada a este mundo es una muestra de amor incondicional o de lograr
entender la complejidad de ser padres, abuelos, tíos, familia, amigos y
vecinos.
Cuando visitamos por diferentes motivos la
Asociación Dominicana de Rehabilitación, debemos entender esa situación
originada por la llegada de un hijo con situaciones de salud que impactan de
manera parcial o permanente a su entorno familiar, pero es un desafío que una
madre debe mirar a su hijo nunca como un problema, sino como un desafío para
ella misma y luego como lograr crear conciencia y empatía.
Desde un derrame cerebral, retraso
cognitivo severo, entre muchas realidades que muestran la fragilidad de estar
respirando, conversando, caminando, buscando simplemente la esperanza de la
recuperación o un toque milagroso para despertar de su realidad inquietante.
Esta madre de 29 años con su hija de 9
años con retraso cognitivo severo, a simple vista de escasos recursos
económicos, de rostro cansado porque siente amor de madre, pero sobre todo
lidiando con esa soledad interior ante la realidad de observar cómo su única
hija tiene una etiqueta social que ella no puede manejar y está perdiendo la
fuerza, aunque no la esperanza.
Esta niña de nueve años con su mirada que
ilumina cada espacio de la Asociación Dominicana de Rehabilitación, que
agradece nuestras palabras motivadoras con una sonrisa, pero sobre todo esa
mirada que deja ver ese interior inmaculado que con paciencia, amor incondicional,
conciencia sobre su situación de salud y con un soporte del sistema de salud
para manejar esta situación compleja de su hija y la familia que pudiera tocar
a cualquiera de nosotros.
No puedo detener lágrimas o sentir cómo en
mi corazón comienza a latir fuerte, pero sobre todo experimentar ese proceso de
sensibilidad hacia niños, adolescentes, adultos y adultos mayores en situación
de salud con algunas pruebas que pueden corregirse o simplemente un
mantenimiento estático de por vida.
Debemos entender esa situación de tener
muletas, sillas de ruedas o depender de los brazos fuertes, pero cargados de
responsabilidad y amor incondicional, en diferentes etapas de la vida.
La mejor manera de retorno del pago de los
impuestos cobrados por diferentes formas es garantizar mayor cobertura en
salud, pero también implementar políticas públicas dirigidas a segmentos
poblacionales en situaciones de vulnerabilidad, ya que esta responsabilidad es
de la clase política dominicana. A veces observamos cierta apatía de los
legisladores, funcionarios y la clase política dominicana ante este tipo de
problemática de los ciudadanos.
Invito a los ciudadanos, medios de
comunicación, organizaciones políticas, gremios empresariales, seguros,
laboratorios del sector salud a mostrar estas realidades, pero sobre todo a
asumir el compromiso de ir cerrando lo más posible los temas pendientes y no
darle espacio a la corrupción que elimina la esperanza de una sociedad
dominicana que logre garantizar oxígeno a esos ciudadanos sin aliento ni
esperanza ante su realidad.
Como ciudadano y en los diferentes roles
que desempeño en la sociedad dominicana, estoy siempre dispuesto a contribuir
en transformar problemáticas en soluciones a corto, mediano o largo plazo.
Mario Antonio Lara Valdez
Secretario General del Sindicato
Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP), Distrito Nacional.

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