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sábado, 7 de noviembre de 2020

¿Realmente, habrá un cambio en el Estado dominicano?


 

POR FELIX QUIÑONES

 

Históricamente, los dominicanos hemos soñado con un cambio en las estructuras del estado, que más que un cambio sería una transformación sistemática y colectiva del mismo. Un cambio que nos prometieron y luego negaron, todas las figuras públicas que nos gobiernan desde la muerte de quien fue “batuta y constitución”, durante 30 largos años.

 

Joaquín Balaguer yRafael Bonnelly con el Consejo de Estado, Donald Reid y su Triunvirato, Joaquín Balaguer (de nuevo), Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Joaquín Balaguer (otra vez), Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Leonel Fernández (por segunda vez) y su sucesor Danilo Medina, en ese orden histórico, nos aseguraron que trabajarían para cambiar el ordenamiento heredado de Trujillo.

 

Pero, tan sólo nos han dejado anhelos,deseos, reconcomios.

 

Y debo expresar, con absoluta certeza, que los testimonios de amigos de mayoredadaseguran que, las exigencias de cambio en las pasadas elecciones estaban muy por encima de las demandasestablecidas en el año de 1978.Para entonces se buscaba, básicamente, la expulsión del doctor Balaguer del gobierno, como paso previo a su sepultara políticadefinitiva.

 

Creo sinceramente que, cien (100) días resulta muy poco tiempo para tomar como referencia el trabajo de una nueva gestión gubernamental. En este caso del presidente Luis Abinader, no se puede obviar la crisis sanitaria generada por la epidemia y su secuela, el profundo crac económico que nos agobia. Sin embargo, tenemos que admitir que, realmente se siente un aliento de cambio, y eso nadie puede ponerlo en tela de juicio.

 

En estos tres meses, el presidente ha generado iniciativas en diferentes renglones del Estado que auguran modificaciones sustanciales; cambios que claramente se distancian delestilo de trabajo de la pasada gestión. Nadie puede negar que soplen vientos muy diferentes en el ejercicio del poder. Pero, en modo alguno podemos asegurar que serán definitivos, aunque lo deseamos fervientemente.

 

El Presidente Luis Abinader está enfocado en cumplir lo que prometió en campaña, y se puede ver en algunas ramas del poder.Un ejemplo de ésto lo podemos notar, cuando el Ejecutivo no ha puesto en marcha avalanchas de cancelaciones de padres de familias que realizan una labor pública propia y necesaria para el Estado; y como era de esperarse, vinieron las reacciones de sus dirigentes de bases, y el morbo opositor que lo acusa de no poder cancelar a empleados miembros de la FP, debido al hermético y secreto acuerdo entre el PRM y Fuerza del Pueblo.

 

O quizás, entre Luis Abinader Corona y Leonel Fernández Reina

 

Señores, los dominicanos queremos un cambio y no aceptamos escusas. Pero el cambio no sólo es enterrar moralmente a los actores del danilismo y despojarlos del dinero como piden muchos en los medios y redes no, el cambio es mucho más profundo.

 

No queremos seguir escuchando que recibieron un país en quiebra, porque no es cierto.Una nación en banca rota no invierte más de 8,000 millones de pesos en bonos y una friolera de millones y millones a nivel nacional.Por ejemplo, 126 millones en los Alcarrizos y 100 millones paraterminar el hospital Vinicio Calventi.

 

A otro perro con ese cuento de la quiebra

 

Insisto enfáticamente, que necesitamos el cambio y acciones especialespara una reforma integral de las estructuras fundamentales y comunes del gobierno central. RD continúa huérfana y desprotegida en importantes aspectos del Estado, como lo es el medio ambiente, y tenemos que poner la mira en recuperar nuestros ríos, fauna, bosques, fuentes acuíferas y todos sus relacionados.

 

Sin temor a equivocarme, reitero, que el desorden migratorio que impera en RD a partir del año 1996 constituye el problema #1, el #2 y el #3, para la ciudadanía. Amigos lectores, no podemos seguir siendo el hospital de las mujeres haitianas.  No séqué espera el presidente para frenar este crimen que nos hace tanto daño y peor aún, no sabemos el rumbo que pudiera tomar. Ahí es donde nace, echa raíces y crece, la acusación de apatridia.

 

El presidente está obligado realizar profundas transformaciones, tanto en las Fuerzas Armadas como en la Policía Nacional. Que nuestros militares sean usados como choferes y lavadores de carros de funcionarios, hijos, esposas, amantes, “segundas y terceras bases”, etc.., sean afrentas del pasado. Hemos visto cómo el Ejecutivo ha disminuido el gigantesco gasto público que en el pasado era asombroso, evidencias que lo colocan en una buena posición como hombre pulcro.

 

Puedo señalar con toda seguridad que, el Presidente tiene el escenario definido para transformar su período en la mejor época moderna de prosperidad, tan fecunda como nuncaantes se ha visto en RD. Claro, para lograrlo tendría que sobrepasar en progreso a la era del Generalísimo Trujillo, que es mucho pedir.

 

¡El cambio va!

 

Tenemos las estructuras económicas, la tierra para sembrar, productos agrícolas para consumo y exportación, importantes minas millonarias y hasta yacimientos “petroleros”.Un sector poderoso y creciente como es el   turismo, zonas francas productoras y unmercado financiero único en América Latina.

 

Lo mejor de todo este panorama de esperanzas es que, tanto el PRM, como el propio Luis Abinader, están comprometidos públicamente con la honestidad ciudadana y es muy difícil que esta vez, nuestras riquezas sean despilfarradas por funcionarios, familiares, amigos y amantes; tal y como sucedía en gobiernos anteriores.

 

En este punto, no puedo dejar de mencionar la importancia de la oficina de doña Milagros Ortiz Bosch, cuya encomienda es frenar la corrupción y por supuesto,  seguir rindiéndole honor a ese apellido que con tanta dignidad y orgullo ha llevado por más de ocho décadas.

 

Y para abotonar toda esta bonanza contamos con el respaldo de una comunidad residente en el Exterior que garantiza la macroeconómica con un flujo permanente de divisas a través de las remesas. Pero, tengo que decirlo y ojalá que me oiga el presidente Abinader: los dominicanos que vivimos fuera del país, nos sentimos marginados y maltratados y aquí tampoco ha llegado el Cambio.

 

Como también tengo que decirle al Presidente que no estamos conformes tampoco, con el maltrato que se le ha dado al problema fronterizo. Siento que el Pensamiento Trinitario no está presente en las políticas migratorias y nuestras costumbres y cultura se están perdiendo.

 

¡Los haitianos son nuestros vecinos, apreciamos y contratamos su mano de obra, pero, tiene que ser regulada, como se hace en todas partes del mundo!

 

Para finalizar, sólo me resta resaltar la valentía de nuestro Presidente a la hora de decidir entre el diablo y Dios. Me refiero a la correcta posición que ha tomado en lo concerniente a las relaciones que debemos tener con China Popular y el aliado #1 de los dominicanos, Estados Unidos.

 

 

 

Felix Quiñones es dirigente deportivo y comunitario en NYC

 

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