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viernes, 24 de abril de 2020

Los aportes municipales de José Francisco Peña Gómez y los nuevos retos de la democracia local



Por Luis José Chávez
  
El doctor Peña Gómez fue el primer líder  político dominicano comprometido  de manera consistente con  la necesidad de reformar el Estado y sus instituciones políticas en el marco de la zarandeada y estigmatizada democracia representativa que rigió  la vida institucional del país desde la caída de Trujillo.

La tesis sobre el Gobierno Compartido, fue su propuesta  alternativa a la revolución violenta que postulaban los movimientos de izquierda de América Latina y del Tercer Mundo.

Y aunque no alcanzó la presidencia de la República, el doctor Peña Gómez debe ser reconocido justicieramente como el artífice de las más importantes  reformas políticas e institucionales logradas por el país en el último tramo del siglo XX.

En un discurso memorable pronunciado el 14 de agosto del año 1997 durante una reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PRD,  el doctor Peña Gómez delineó  las principales reformas que debían impulsar  el liderazgo y el Congreso de mayoría opositora para modernizar el Estado Dominicano.

En aquella ocasión propuso la Reforma arancelaria, la ley general de Salud, la Ley General de Electricidad, el Código Monetario y financiero,  el Sistema Dominicano de Seguridad Social,  la Ley Electoral, consignando el derecho al voto de los dominicanos en el exterior; la división del Distrito Nacional y de las grandes cabeceras de provincias en distritos electorales; y  la reforma municipal para dar acceso a las organizaciones populares y de la sociedad civil a los ayuntamientos y propiciar una concertación local.

Todas y cada una de esas propuestas fueron convertidas más adelante en leyes por el Congreso Nacional, aunque en honor a la verdad algunas de esas  avanzadas reformas han sido mediatizadas o prácticamente anuladas en su aplicación, como sucede con la reforma municipal consignada en la ley 176-07.  

Coherencia entre práctica y discurso   

El doctor Peña Gómez actuó con responsabilidad desde la instancia partidaria, pero también lo hizo desde el poder, especialmente cuando tuvo la oportunidad de ejercer una función pública, tras ser electo síndico del Distrito Nacional en el año 1982.

Superando de manera responsable el viejo dilema de la guitarra y el violín,  Peña Gómez fue un ejemplo de coherencia entre práctica y discurso.

El entonces síndico y líder del PRD respetó rigurosamente la institucionalidad municipal. Siempre pidió los permisos que le imponía la ley y rindió cuentas permanentemente sobre cada peso recibido y cada peso invertido.

No permitió que ninguno de sus familiares creara negocios y empresas para aprovechar las ventajas del poder. Transparentó todas las operaciones financieras de la administración, incluyendo hasta la comisión de compra, un pequeño porcentaje, específicamente un 6%, cobrado a los suplidores para destinarlo a la construcción de bibliotecas municipales, que permitieron la instalación de más 60 de estos centros de cultura, incluyendo algunas donadas a comunidades pobres del país.

El doctor Peña Gómez se jactó de invertir en obras y servicios, 77 centavos por cada peso administrado. Se convirtió en el más prolífico constructor de obras que haya pasado por el Ayuntamiento del Distrito Nacional, abarcando prácticamente todos los campos de las funciones edilicias y desarrollando otras iniciativas que no eran competencia obligada del cabildo.

Durante sus cuatro años al frente del Ayuntamiento, solo administró poco más de 122 millones de pesos pero mejoro los servicios y construyó obras en todos los barrios y sectores de la capital.

Durante su gestión se eliminaron los vertederos improvisados, se normalizó el servicio de recogida de basura, se reacondicionaron y ampliaron los mercados, se elaboró el Plan Maestro de Residuos sólidos, se desarrolló el más amplio programa de drenaje pluvial , se pavimentaron y bachearon cientos de kilómetros de calles y avenidas, se construyeron y habilitaron más parques y plazas que en el resto del país, se construyeron más estadios y más canchas que las que construyó en el mismo período la Secretaría de Deporte en todo el territorio nacional, se crearon escuelas laborales en las que se formaron más de 20 mil mujeres en diversos oficios y  se mejoraron los servicios de los cementerios.

El sentido de compromiso social y de respeto a la dignidad humana, indujo al doctor Peña Gómez a tratar con mucha sensibilidad el tema de la pobreza y su expresión urbana. Enfrentó con responsabilidad el problema de los buhoneros y la ocupación de los espacios públicos, pero no atropelló a los ciudadanos que se ganaban la vida mediante la actividad económica informal. Discutió con los dirigentes de los buhoneros las medidas a tomar para ordenar sus actividades, construyó plazas en distintos puntos de la capital y los reubicó sin maltratar a nadie.

Lo mismo hizo en Boca Chica, donde recuperó la franja de playa que ordena la ley y estableció puntos específicos para la operación de los vendedores tradicionales.

Una visión de estadista  

A pesar de que no tenía ninguna experiencia previa en administración pública, a su paso por el ayuntamiento el doctor Peña Gómez no solo mostró dotes excepcionales  de administrador austero y eficiente, sino también de un  estadista con clara visión de futuro. 

El doctor Peña Gómez estaba convencido de que las obras materiales no eran suficientes para garantizar una gestión institucional y socialmente trascendente.

Por eso se preocupó desde el primer momento por crear y dejar un legado de realizaciones que además de fortalecer la institucionalidad municipal, sirviera también como modelo y ejemplo de buen gobierno para las futuras generaciones.
En este punto me permito compartir  un testimonio personal en mi calidad de regidor y vocero del Bloque Municipal del PRD. Recuerdo cuando en el primer año de su gestión los regidores se pusieron de acuerdo para promover una mejoría en los modestos ingresos que percibían por concepto de dietas y honorarios.

Cuando el tema fue conocido en el Consejo de Regidores, el doctor Peña Gómez detuvo el proyecto con una declaración tajante. “No podemos mejorar los ingresos de los regidores y de los funcionarios de la administración, mientras no elevemos razonablemente los salarios de los trabajadores, de los que recogen la basura, de los que limpian los imbornales y de los que bachean o hacen los trabajos más duros en las calles de nuestra ciudad”.

El tema no volvió a discutirse hasta que los obreros del Ayuntamiento comenzaron a recibir el primer aumento salarial, que fue también el primero en toda la administración pública en el período de gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco.

Aportes institucionales

Entre los grandes aportes institucionales del doctor Peña hay que destacar de manera relevante el Programa de Fortalecimiento Institucional, desarrollado con el apoyo del BID y del Instituto Brasileño de Administración Municipal (IBAM).

Este programa  implicó la reformulación de la estructura orgánica del Ayuntamiento, la elaboración de un nuevo sistema impositivo municipal y la creación de los manuales de Tesorería, de contabilidad, de procedimiento de auditoría, de administración tributaria, de adiestramiento, de compras y suministros, de administración patrimonial y de administración de equipo y transporte, entre otros.

También se derivó de este programa el Centro de Capacitación Municipal, una herramienta fundamental para asegurar un proceso sostenible de las  reformas.

Entre las obras que con más orgullo exhibió el doctor Peña Gómez desde el Ayuntamiento, figura el programa de arborización dirigido a mejorar las condiciones ambientales y el ornato de la ciudad de Santo Domingo, terriblemente impactada por el paso del Huracán David en el año 1979.

En su momento el doctor Peña Gómez no solo logró controlar el agobiante problema de la recolección de la basura, sino que también se ocupó crear un esquema racional para la administración de este servicio, mediante el Plan Maestro de Residuos Sólidos.

También promovió la instalación de la primera empresa de reciclaje del país, instalada en la zona de Villa Mella con el apoyo del sector privado y que se dedicó en la primera etapa a la recuperación de plástico, vidrio, papel, cartón, tela, metales y material orgánico para la producción de compost, un producto para mejorar la calidad de los suelos cultivables.

Otras obras trascendentes del doctor Peña Gómez fueron los planes de ordenamiento territorial para racionalizar el desarrollo urbano del Distrito Nacional focalizados en la zona de los Minas Norte y en la comunidad turística de Boca Chica.

Democracia y participación social

El doctor José Francisco Peña Gómez fue responsable de poner en práctica los primeros mecanismos institucionales de participación de la comunidad en la gestión pública.

En su gestión edilicia se instituyó el Departamento de Acción Comunitaria del Ayuntamiento del Distrito Nacional, se fortaleció la participación de las juntas de vecinos, que habían sido creadas durante la administración del síndico Pedro Franco Badía y se puso en práctica el programa de los convites barriales, en el que convocaba la participación directa de los ciudadanos para trabajar conjuntamente con el ayuntamiento en beneficio de la comunidad.

También creó otros importantes mecanismos de vinculación con la comunidad y sus sectores representativos, entre los que destaca el Consejo Empresarial de Asistencia Municipal, constituido por empresarios interesados en aportar soluciones en beneficio de la ciudad y del gobierno local.

Conjuntamente con la participación del sector empresarial, el doctor Peña Gómez creó un importante proyecto de gran impacto en el desarrollo de los pequeños negocios y la economía informal: la Asociación para el Desarrollo de la Microempresa (ADEMI), que se instaló con un financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), gestionado por él en su condición de síndico y con el valioso apoyo del ya fenecido empresario Camilo Lluberes, quien también fue un destacado dirigente del PRD.

El legado cultural de Peña Gómez

Contrariando la extendida creencia de que un buen síndico era el que recogía la basura, mantenía la ciudad limpieza y realizaba algunas obras en los barrios, el doctor Peña Gómez nos recordó  que la cultura, en su sentido más elevado, representa un componente fundamental de los derechos ciudadanos.

En su breve gestión edilicia, Peña Gómez reivindicó el rol cultural del Ayuntamiento, apoyando la labor de nuestros artistas y desarrollando actividades diversas a través del Batton Ballet, el Coro Municipal, la Banda Sinfónica Municipal y los grupos de música típica.

En el ámbito turístico y cultural,  con la eficiente colaboración de la doctora Milagros Ortiz Bosch, Peña Gómez logró rescatar y revalorizar el Carnaval de Santo Domingo, evento que alcanzó un extraordinario brillo y se convirtió en una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad capital.

Un proyecto especial, motivo de orgullo para el doctor Peña Gómez, fue el programa de Rescate y Revalorización de la Zona Colonial de la ciudad de Santo Domingo, para lo cual creó la Comisión Rectora de la Zona Colonial, bajo la dirección del destacado urbanista José Ramón Báez Lopez-Penha.

Mediante este programa se reconstruyeron las principales calles de la Ciudad Colonial con ladrillos de hormigón rojo y con tabletas de color cemento, se adoquinaron algunas vías como las calles Las Damas y la Luperón y se reconstruyeron las cuestas empedradas de las calles Hostos y Emiliano Tejera, desde de las Ruinas del hospital San Francisco de Asís.

Pero además, en la casi totalidad de las calles intervenidas se colocaron tramos secundarios del alcantarillado, se cambiaron todas las acometidas de agua y desagüe y se pusieron cajas protectoras a los medidores de agua.

Conjuntamente con estas labores se restauró la vieja escalinata que comunica la calle El Conde con la avenida del Puerto, se rescataron las áreas verdes y se instaló un sistema de iluminación con faroles típicos del año 1850 y lámparas fluorescentes colocadas en lugares estratégicos, con lo cual se logró un ambiente nocturno atractivo y seguro.

Si por sus obras los conoceréis, como reza el principio bíblico, las realizaciones de Peña Gómez demuestran de manera fehaciente que él no solo predicó con la palabra, sino también con el ejemplo, reivindicando con sus hechos el postulado de Duarte cuando definió la  política como  “la ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”.

La revolución de las cosas posibles

Los retos de las nuevas autoridades municipales dominicanas  que asumen este 24 de abril, y de manera especial las que responden a los lineamientos políticos  del PRM, están signados por la necesidad del cambio, que no implica trastocar el orden establecido, sino hacerlo bien o hacerlo mejor.

Y hacerlo bien significa algo tan elemental como  como cumplir la ley, actuar con sentido ético y  replicar las buenas prácticas  municipales que ya se conocen en el país, siguiendo el ejemplo Peña Gómez,  como  ya hemos resaltado,  o de David Collado,  que termina su ejercicio de cuatro años con una altísima tasa de aprobación por una gestión ejemplar en todos los planos  de la administración municipal.

David transformó el perfil urbano de Santo Domingo, mejoró  sustancialmente los principales servicios municipales y sentó  las bases de un nuevo modelo de transparencia y gestión que ha sido ampliamente reconocido por  organismos internacionales y diversos sectores e instituciones del país.

Uno de los retos que  todavía tiene por delante el liderazgo municipal dominicano es ampliar los niveles de transparencia y rendición de cuentas y poner en  marcha adecuadamente algunos mecanismos de participación creados  por la ley 176-07, como el Presupuesto Municipal Participativo, el Cabildo Abierto,  el Consejo Económico y Social, los Comités de Seguimiento Municipal y los Consejos Comunitarios.

El compromiso de Luis Abinader

Además de plantearlo en los lineamientos del programa de gobierno del PRM, el candidato presidencial  Luis Abinader se ha definido la voluntad de  consensuar  un pacto entre el Gobierno Central y  el liderazgo municipal  para fortalecer la autonomía de los cabildos, traspasar más recursos y responsabilidades a los ayuntamientos y ampliar los niveles de participación de los ciudadanos  en la administración  local.

De acuerdo a los parámetros  planteados en el plan de gestión municipal,  conjuntamente con el fortalecimiento institucional de los ayuntamientos se deben establecer los criterios y mecanismos para transferir  progresivamente las atribuciones y  recursos que les permitan actuar como verdaderos gobiernos locales, con capacidad para prestar los servicios básicos esenciales que les asigna la ley y responder razonablemente a las contingencias de la vida en comunidad.

Ordenamiento Territorial.

El plan de gestión municipal del PRM plantea que el  Gobierno del Cambio acompañe a los municipios y distritos municipales en la formulación, aprobación y aplicación de planes y normas locales de ordenamiento territorial, uso de suelo y disciplina urbanística de acuerdo al marco legal nacional y la realidad particular de cada territorio.

Ello implica desarrollar un plan nacional de ordenamiento territorial en coordinación con los gobiernos municipales para asignar a cada tipo de suelo, según sus características ambientales,  el uso apropiado para asegurar el mejor aprovechamiento de los recursos naturales, sin degradar la calidad del medio ambiente.

El turismo como factor de desarrollo.

El programa  de gobierno del PRM define también el compromiso de propiciar  una alianza con los gobiernos locales para promover  el turismo en cada uno de los municipios del país, considerando que se trata de unos  los recursos más factibles y eficaces para desencadenar una dinámica económica con poder para generar empleos y estimular la actividad productiva en las comunidades impactadas.

Esa alianza estaría  orientada a estimular políticas municipales que además de adecuar y promover los atractivos turísticos locales contribuyan a ordenar el territorio, preservar los recursos naturales, fortalecer la seguridad    y mejorar los servicios públicos, manifestó el líder opositor.

Aseo urbano, una solución impostergable. 

Luis Abinader ha definido este componente como una de sus grandes prioridades para trabajar conjuntamente con los ayuntamientos, ya que se trata de un grave  problema de salud y calidad ambiental.

En los lineamientos de su programa de gobierno se plantea  claramente la voluntad  de implantar un  sistema de  Gestión Integral del Manejo de los Residuos Sólidos, para resolver   definitivamente el problema de la basura en todas las comunidades del país.

Espacios públicos verdes e incluyentes. 

El plan de gobierno perremeísta le asigna una especial importancia al tema ambiental y la preservación de los recursos naturales y en orden contempla la creación de un fondo concursable de apoyo a municipios y distritos municipales que promuevan y gestionen  espacios públicos verdes e incluyentes,  según criterios previamente establecidos por las entidades competentes.

Otro capítulo  de interés planteado en la propuesta de Abinader y el PRM  tiene que ver con modelo de gestión del  drenaje pluvial y el alcantarillado sanitario, en interés de aplicar una solución  que pueda ser adaptada por los municipios y distritos municipales según sus particularidades.




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