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miércoles, 8 de abril de 2020

La letalidad del Covid19 es el gran desafío nacional



Por Reynaldo Peguero

La letalidad y las muertes prevenibles por el Covid19 se han convertido en el principal problema de salud pública de esta pandemia en República Dominicana. Una epidemia genera estupor, pesadumbre, miedo y sentido apocalíptico cuando origina muertes que pueden prevenirse. En esta nación, las alertas se encendieron desde que el domingo primero (1) de marzo 2020, se reportó el primer caso importado de esta enfermedad en la provincia La Altagracia. El caso índice fue un turista residente en el municipio de Pesaro procedente de la costa del mar Adriático, Italia.

La buena noticia es que la tasa de ataque del Covid19 en República Dominicana se ha reducido. Si se considera el período desde el pasado 20 de marzo que inicia con el Decreto 135-20 que impuso el toque de queda, hasta este domingo 5 de abril, el promedio de crecimiento diario de la epidemia es 22%. Semanas antes de esta medida, la epidemia había tenido un promedio de incremento diario de 40%. Los números comienzan a bajar si se valora que esta última semana desde el 30 de marzo, el aumento de casos fue 11%. Si se consolidan las acciones como esperamos, la tasa de ataque del Covid19 mostrará una mayor tendencia a decrecer, lo que se verificaría en toda la República. En Santiago se ha reducido a valores alrededor del 5%.

Las medidas relacionadas con la emergencia nacional limitaron exitosamente los viajes internacionales, movimientos interurbanos, generaron aislamiento social, protección personal, vigilancia, control de casos, convivientes y aseo urbano, muestran su efecto positivo. Al 6 de abril, se reportan 1,828 casos acumulados. Casos confirmados que si tuvieran el umbral 1:6 de Wuhan en China se originarían de unos 10,470 casos larvados, latentes y ocultos. Pero si se ajusta al comportamiento del iceberg-umbral de la enfermedad en América Latina que es 1:3, serían unos 5,235 casos reales. Tanto en el modelo chino 1:6, la letalidad dominicana por Covi-19 fuera de apenas 0.8%. Con el iceberg latino 1:3, la tasa de letalidad sería 1.6%.

Todas las enfermedades infecciosas tienen iceberg. Es decir el número de casos que se ven en relación al total de casos que aun estando positivos de Covid19, tienen síntomas leves o no evidencian ningún síntoma. Estimaciones consideran que en República Dominicana por cada caso (1) hay al menos 3 de casos larvados y ocultos de Covid-19. En los reportes concretos del sistema de vigilancia epidemiológica hay un 33.6% de positividad en las 5,489 pruebas realizadas. La realización de miles de pruebas de laboratorio para diagnosticar rápido el Covid 19, es una necesidad pero sin embargo los números no van variar más allá de estas estimaciones.

Muy por el contrario de lo que evidencia la tasa de ataque del Covid19, la tasa de letalidad o la proporción de enfermos que fallecen del total de casos confirmados, sigue en ascenso. Valor que para este domingo 5 de abril se encontraba en 5.2% . Toda la letalidad que supere del 10% nos llama a revisar la calidad del tratamiento, evaluar la práctica médica y cumplimiento de normas de atención. Este es el momento de actuar en el manejo correcto en hospitales públicos y clínicas privadas. El acuerdo promovido por SISALRIL con ANDECLIP, ADARS, ADIMAR Y SENASA para eliminar el copago del tratamiento de casos de la enfermedad Covid-19 es una importante medida que reducirá la letalidad.

El tratamiento intrahospitalario primero debe asegurar el hecho práctico de que la mejor forma de manejar un caso de Covid19, es hacer un diagnóstico oportuno y rápido.  Si así se realiza, la cantidad de casos que evolucionan a insuficiencia respiratoria aguda (IRA) será menor y en consecuencia la causa directa de las muertes prevenibles será impactada positivamente. La disponibilidad de ventiladores y su correcta utilización es vital. Los médicos, enfermeras y laboratoristas tratantes deben rigurosamente realizar un examen físico integral con la exacta medición de las funciones vitales.

Se debe priorizar la identificación oportuna de signos de alarma y riesgo de mortalidad, tales como: i) Disnea (dificultad respiratoria); ii) Taquipnea (más de 30 respiraciones por minuto); iii) la saturación de oxígeno en sangre menor de 90% y iv) evidencias de alteración de la conciencia. El manejo terapéutico y farmacológico debe ser normado por el Ministerio de Salud Pública abasteciendo de los medicamentos requeridos a los diversos hospitales. 

La aplicación de terapias oportunas, efectivas y seguras es la piedra angular del tratamiento para evitar manifestaciones graves de Covid-19. Hay que considerar las co-morbilidades de cada caso, o sea otras enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares, renales o hipertensión. Los médicos deben esforzarse en comunicarse de manera proactiva con los pacientes y sus familiares brindando apoyo y la información pertinente.

El Ministerio de Salud Pública establece correctamente que aquellas personas confirmadas con la enfermedad se deben colocar en una habitación individual o con otros que tengan el mismo diagnóstico. El personal que atiende los pacientes hospitalizados, debe colocarse sus Equipos de Protección Personal (EPP) rigurosamente: guantes, mascarillas, protección ocular y bata desechable.

Finalmente, los políticos y analistas dominicanos tenemos que controlar el espíritu apocalíptico y catastrofista, sabiendo que la epidemia de influenza de 1918, afectó 500 millones de personas, un tercio de la población mundial. De cada tres personas, una de ella se infectó con el virus. Se produjeron 50 millones de fallecidos a nivel mundial, para letalidad del 10%. La mortalidad fue más alta entre menores de 5 años, entre 20 y 40 años y mayores de 65 años. En República Dominicana la influenza inició en 1918 en el segundo año de la ocupación de los Estados Unidos de América (1916-1924). Finalizó en octubre de 1919. Se registraron unos 96,828 enfermos y 1,654 fallecidos, para letalidad de 1.7%.

Hoy tenemos todas las condiciones científicas, epidemiológicas y estructurales favorables para impactar y reducir la tasa de ataque y contagiosidad de Covid19. Especialmente dominar significantemente la letalidad y mortalidad por esta enfermedad. Estamos en eso.



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