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domingo, 5 de enero de 2020

Pekín Zouain, en la terneza inmortal del samán gurabero



Por Reynaldo Peguero

José Joaquín Zouain Cruz estará siempre con nosotros. Médico siquiatra, humanista y lasallista militante, fue ungido desde niño como “Pekín” por su padre Chito. Él representa la “Terneza” de los samanes de Gurabo desde donde su tío Moisés Zouain de seguro escribió o se inspiró, en los versos de esa canción promotora de muchos romances.  


Canción que trae varios pasajes que le dan vida a la personalidad de Pekín: “Hoy miro brotar el alba, llena de lindos colores, como bordada por ti, y sus trinos y sus flores envenenan mi nostalgia y me hacen sentir feliz. Hoy le pido a las ternuras de tus manecitas blancas que cuiden de mi cariño, que me traten como a un niño, hijo de la soledad. “Ay si Luna conversara, cuantas cosas te contara de este pobre corazón...”

Pekín permanece como sutil, melancólica y tierna presencia en nuestros corazones. Distinguen sus acciones humanistas y solidarias con los estudiantes desde que fue profesor, director y decano en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Igualmente por sus mansas labores en favor de la mujer y la niñez agredida. Juntos a otros amigos del Colegio de La Salle, compartimos una vida llena de hechos sociales y humanos que marcan historia.

Todavía recuerdo las noches de leyenda, ron, tipile y cuscús en su casa paterna ubicada en la parisinamente verde  avenida Imbert de Santiago de los Caballeros. Allí su padre y toda su familia nos colmaba de halagos  y gastronomía libanesa. Igualmente,  en la casita de campo de los Zouain en Gurabo, siempre muy bien cuidada, fresca y limpia para nuestros desmanes, excesos y tropelías juveniles. 

De Pekín serán imperecederas sus astutas ocurrencias, sabios inventos y creativas fábulas. Todas sus “salidas especiales” llegan a nosotros tal como era él: juguetón, hilarante y colorido. Aún tus repetitivos y rítmicos movimientos de cabeza al caminar, dibujan sonrisas de miel en nuestras cotidianidades. Siempre serás símbolo de solidaridad, alegría y unidad de la promoción lasallista B4 Power. Conspirador impenitente de nuestras serenatas tropicales, mañanitas de romo y perico ripiao, juntaderas, cocidos, sancochos y las más variadas delicias árabes del paladar. 

Atesoro como alucinante la imagen tiránica del hermano Gonzalo Blanco que nosotros reconocíamos  como “Claret” en el Colegio de La Salle, exigiéndonos con cara fascista de poco que escribiéramos correctamente con tiza blanca en la pizarra, sin ningún error ortográfico, tu extraño apellido libanés ZOUAIN. Hoy que la geografía llena las redes sociales y las computadoras nos permiten revisar en detalle el mapa mundi, creo que eres el único árabe del mundo con nombre asiático y chino. 

Pekín hermano y amigo estás aquí como leve capullo de hojas verdes. Como flor risueña de nuestras ficciones más conspicuas. Como alegre lechón cuajao del Gurabito Country Club, paje de alrededor de un millón de fiestas de Quince años y vecino eterno de Teófilo Henríquez y Mariana Moreno en esa avenida Imbert que nunca olvidaré.

En los movimientos y gracias de tus hermanos Eduardo, Emilio, Moisés y Julissa, conservaré la alegría de tenerte aquí. También te apuntaré en tu compañera Fanny Rodríguez y en tus hijos Eduardo y Guillermo.     

Resalto hoy tu sentido humanista y solidario con los desvalidos y necesitados. José Joaquín, cómplice, amigo, aliado, cachanchán sempiterno de todas nuestras estrategias juveniles, serás inagotable en nuestras vidas.  Tus anécdotas repicarán campanas de consciencia de hermandad, amistad y alianza solidaria, en esta y las próximas generaciones.  

A criterio de Susi Pola Zapico, Mildred Mata y Antia Beato eres un militante humilde y dedicado a la solidaridad y atención profesional de las mujeres sobrevivientes de violencia doméstica desde la fundación del Núcleo de Apoyo a la Mujer en Santiago (NAM) a finales de los ochenta y en la década de los 90 del pasado siglo XX, hasta nuestro días.

El apoyo a las usuarias y tu disposición siempre estuvo para ellas. Fuiste compañero de camino, sin mucho aspaviento, ni publicidad,  sino aliado  de la atención y la lucha a favor de la mujer. Fuiste entusiasta colaborador del cuidado de niños, niñas y adolescentes maltratados. Carpintero del trabajo en salud mental. Tesonero y laborioso a este grupo vulnerable. 

José Joaquín Zouain Cruz, Pekín residirás en nosotros como lo que eres “la terneza sempiterna del samán gurabero”. Árbol caribeño de gran porte y solemnidad. Naturaleza de copa ancha y densa. Tronco grueso y de cariño sin espinas. Átomo verde de sombra placentera, dulce, alegre y sin lágrimas. Macizo gurabero en cuyas sombras se inspiran poetas, cantantes y trovadores.  




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