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sábado, 27 de abril de 2019

Qué tiene que hacer Danilo para que la iglesia cambie de opinión



Por Miguel Ángel Cid Cid

Frecuentemente, los líderes sindicales son llamados con el epíteto de “los dueños del país”. Ahora, los verdaderos dueños absolutos del país son los paladines religiosos, en especial, el alto clero católico. Los “reverendos” de otras denominaciones no se quedan atrás.

Ambos sectores, sindicalistas del transporte y religiosos, utilizan los mismos métodos de presión cuando quieren conseguir privilegios de parte del gobierno. Los sindicalistas convocan huelgas de transporte para paralizar el país. En cambio, la cúpula religiosa se vale del pulpito para criticar el gobierno en vez de predicar la justicia social.

En el fondo, tanto los dirigentes sindicales como los guías religiosos, buscan obligar al gobierno a otorgarles beneficios que aumenten el poder de sus elites. En ningún momento reclaman el beneficio de sus respectivos afiliados o feligreses.

Al final de cuentas, la mayoría de las acciones de las iglesias, igual que las de los sindicalistas, hacen alardes para que la gente crea que los están defendiendo. Por lo regular, pregonan slogans o lemas en defensa de sus feligreses para esconder intereses espurios.

La cúpula eclesiástica se opone con rabia al aborto y de paso, dejan de lado la pederastia (abuso de menores) y pasan desapercibido los montones de abortos practicados a mujeres. ¿Cuál es el propósito de estos abortos? Interrumpir un embarazo producto de una penetración divina en la persona de un sacerdote.

Aun hoy, ha sido imposible implementar la educación sexual en las escuelas dominicanas. El clero católico y los santos varones de las iglesias “evangélicas” creen que orientar a niños y niñas sobre la responsabilidad del sexo es inducirlos al pecado. En cambio, que cardenales, obispos y pastores les practiquen sexo a los niños y niñas, en muchos casos es considerado como una manera de acercarlos a Dios.

El sanedrín católico, casi enloquece siempre que se cierne la posibilidad de dejar sin efecto el concordato y establecer un Estado laico que respete por igual todos los credos religiosos. Que el Estado sea laico, borraría la práctica de entregar todo tipo de privilegios al alto clero católico. También, le quitaría la prerrogativa de que muchos de los actos católicos tienen fuerza de ley.

Esa misma iglesia, es la que fue la quinta columna de la dictadura de Trujillo y los 12 años sangrientos de Joaquín Balaguer. Sin mencionar, las incontables dictaduras que Roma apadrinó en toda Latinoamérica. Ni hablar, de los miles de cristianos llevados a la hoguera para ser quemados vivos por herejes, cuando su única herejía fue pensar diferente a los santos padres.

Por todo ello y más, es que resulta sospechoso en extremo, ver el Episcopado católico “entrándole a la conga” a la reelección de Danilo Medina en el 2020.

El “Sermón de las siete palabras”, es una tradición de la Semana Santa. En la recién pasada Semana Mayor, el Sermón se dedicó a clamar con vehemencia para que Medina desista de la reelección y que cese de la corrupción pública.

El frenesí del sanedrín católico me obliga a hacer varias preguntas.

¿Qué busca el Episcopado católico enseñando tanto el refajo?

¿Por qué ese mismo Episcopado se empeñó en sacar del país al padre Rogelio Cruz y por la negativa de este a irse lo sacaron de la iglesia?

¿Por qué la iglesia católica le entra con tanta vehemencia a la reelección presidencial y no hace lo mismo con los curas pederastas y violadores?

Usted, amigo lector, está en libertad de decidir si apoya o se opone a la reelección de Danilo Medina en el 2020. También, es de cada ciudadano decidir si apoya o rechaza la reelección de Leonel Fernández e Hipólito Mejía. De paso, pregúntese por qué la iglesia en su sermón no dijo ni ji sobre estos dos reeleccionistas.

Una última pregunta por ahora: ¿Qué tendría que hacer Danilo Medina, para que los obispos católicos cambien de opinión y pasen a hacerse de la vista gorda frente a la reelección?


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