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domingo, 3 de septiembre de 2017

Carta al Presidente Danilo Medina


Por Santos Acosta Herasme

Buenos tardes señor presidente, Lic. Danilo Medina Sánchez.

Estamos consternados  con tanta violencia, con tanto dolor, el país entero está llorando y oprimido por la maldad, la inseguridad y las injusticias que son consecuencias del pecado y sobre todo del espíritu de avaricia que reina en todos los estratos sociales y del gobiernos.

Apelamos a usted porque es un hombre nacido y formado en la fe de Jesucristo, por favor decrete mínimamente cada año un día de ayuno, de humillación y perdón ante el Dios de sus padres, que es el Dios verdadero al que usted le sirvió en su infancia y el mismo Dios que por muchas súplicas y oraciones lo puso a usted a gobernar esta nación, usted sabe y recuerda bien de qué le hablo.

Ya este país no aguanta más tragedias, parece que Dios está airado y usted es el más perjudicado, porque se está cumpliendo la parte bíblica de proverbio 29:2 que dice cuando los  impíos gobiernan el pueblo gime, sufre y llora,  más la última parte del mismo versículo dice que cuando los justos gobiernan el pueblo se goza.

Usted puede provocar el gozo del pueblo con la ayuda de Dios y para eso hay que orar, ayunar y humillarse desde el presidente hasta el último ciudadano más escondido de este país diseñado por Cristo el creador del universo y usted lo olvido o dejo de creer. Remítase a los prontuarios de Juan Pablo Duarte que libertó la patria en el nombre de la Augustisima e Indivisible Trinidad del Cielo.

Otra cosa es, compañero y amigo presidente, que por favor ordene que los diputados  aprueben el código penal tal como fue aprobado en el Senado de la República, se necesitan sanciones como para aplicarlas, en el caso de Emely Peguero, y de las otras niñas asesinadas que aparecieron por el escándalo y la búsqueda de Emely, hay que dar un ejemplo, observe lo que hacen los doctos y encumbrados que creen pertenecer a una clase política de fama, que aunque se han hecho del pueblo, marginan al mismo pueblo que los ayudó a ser quién son hoy,  que les da asco, se desquician si se ven en la obligación de tratar con los mismos pobres que fueron fuentes de sus riquezas, como es el cuadro peligroso y revelador de la hacendada política Marlin, su pichón de rico Marlon y la desafortunada de riquezas pero jamás de humanidad y derecho a la vida, al progreso y a la existencia de Emely y su familia. Todo esto solo por desigualdad social y económica.

Señor presidente, así está el país y en su gran mayoría el Estado dominicano, por causa del perverso y desigual sistema implantado desde la fundación de la República, si usted que gobierna ahora no hace algo.

Como le pasó a Marlin, una madre profesional adinerada y perteneciente a una clase política que se desquician al saber que tienen que reconocer los derechos adquiridos de la gente pobre como la ya difunta pero no olvidada Emely una niña que solo el hecho de ser parte del 80% de la población dominicana, que son los pobres, le provoco que su suegra y médicos en desigualdad social conciertan voluntades en su contra, practicándole un aborto  en la propia  casa de su novio, con médicos  pagados que ni oficinas  tienen, pero que la ambición al dinero los hace miserables criminales. Este episodio se convertirá rápidamente en una carnicería selvática, si usted no hace nada para detenerlo.

Y si usted sigue dándole larga al código Penal nuevo, por el tema del aborto está castigando a la República Dominicana, por no proveerla  de una legislación justa y equitativa al tipo de crímenes que se están materializado en este país de Duarte y creado por los hilos de la fe en el único Dios.

Cómo está la cosa señor presidente no se puede despenalizar nada y menos el aborto, si usted ve y analiza tranquilo lo que pasó con Emely a pesar de las sanciones existentes todavía. No alargue más la puesta en marcha de ese código y decrete humillación del pueblo dominicano a Dios y usted verá que su suerte y la del país serán otras.

Esta patria sin las penas leves que posee contra el aborto y con esta falta de temor a Dios que existe, usted verás  en pocos tiempos los niños y fetos sirviendo de calzos a los neumáticos de los vehículos y siendo sostén de los zapatos de los  transeúntes por doquier en todas las calles y eso es lamentable que se le pegue a usted, basta ya amigo y compañero presidente.


Usted cumplió su parte mediática con las veces que nos ha negado la promulgación de dicho código, pero por encima de eso y de todo lo demás, convoque al pueblo y vuélvase a Dios, le aseguro que junto a usted todos nosotros, o sea, el pueblo dominicano  se volverá a Dios y entonces los ricos entenderán que los pobres tienen derecho a vivir y todos seremos más humanos y justos, entonces habrá gozo y paz para todos. Dios lo ilumine.

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