sábado, 24 de junio de 2017

La culpa no es sólo de Danilo


Por Luis Aníbal Medrano S.

Si los seres humanos, en su mayoría, nos despojáramos de la pasión, el fanatismo y la cerrazón, viviríamos en un planeta menos complicado y desarropado de la sabana del conflicto eterno que va desde el entorno familiar hasta el entorno general. Que lastima, así es que somos, y por eso estamos como estamos.  

Lógicamente, la tres cuarta parte de isla que por azares del destino nos ha tocado habitar a una nacionalidad llamada dominicana compuesta de una mezcolanza que nos hace especiales, genios en todo, alegre sin importar las circunstancias por la que estemos atravesando. Esas son algunas de las características por las que se nos identifica.

Dentro de todo eso, y es donde radica el objetivo del contenido de esta exposición de ideas, tenemos la singularidad de que adjudicamos los males a otros, pero no vemos en qué medida contribuimos a que estos surjan, cual es nuestra cuota de responsabilidad en los males familiares, comunitarios y nacionales.

En ese sentido, vemos como en la actualidad se le está cargando el dado al actual inquilino principal del habitacional marrón claro de la calle doctor Delgado con la avenida México. No quiero decir de modo alguno que el infrascrito poseedor de la firma de primer mandatario de la nación no tenga la mayor culpabilidad del desastre social, político y administrativo imperante en la República Dominicana en el desarrollo del decimo séptimo año del siglo XXI.

Pensemos con franqueza, el Partido de la Liberación Dominicana no debería de estar gobernando a esta altura de juego, es asunto de causas y efectos, le dejaron un hoyito abierto después que el pueblo lo desalojó con su príncipe a la cabeza y lo dejaron colarse de nuevo,  y ahí están, haciendo y deshaciendo, dueños de todos los poderes públicos, amos y señores de la conciencia “picapollera” de muchos de los dominicanos.

Preguntémonos con honestidad, que acciones han realizado la llamada oposición dominicana para detener la aberrantes acciones de un partido que se vendió como lo más puritano del globo terráqueo, nada, sencillamente nada. Es y al parecer será una oposición que lo único que ha hecho es dividirse constantemente, de venderse como prostitutas políticas de forma encubierta y aviesa, que sólo le preocupa cómo se repartirá la cúpula el financiamiento que otorga la Junta Central Electoral o en el extremo de los casos, algunos predestinados, hacer creer que son los enviados especiales para salvar a los dominicanos. Lástima que no puedan leer mi risotada.

Entonces no le tiremos todos los cajones al señor de los espejuelos empañados, garganta clausurada y oídos de uso intermitente, no señor, busquemos la raíz fundamental del descalabro moral, del saqueo, de la inconducta de civiles, policías y militares. No vayan muy lejos, la razones están de frente, activas, queriendo seguir ejercitando su función como Caballo de Troya, engatusando con falsos liderazgos, permitiendo que lo poco que quede sea convertido en patrimonios personales de los propietarios sin títulos del país.

Hasta que no aparezca alguien con un verdadero interés social, que no coja corte a nadie, que imponga una verdadera separación de los poderes del Estado, que piense en forma nacionalista, en pagar la deuda social que se tiene con los dominicanos que anhelamos una comunidad renovada, seremos presas de la avasallante y dictatorial manera de gobernar del nuevo benefactor de la Patria vieja.

Es por eso que concluyo plasmando estas realistas y sinceras palabras, escritas con dolor de mi alma y enfurecido por el desengaño de lo que debió ser y no fue, real y efectivamente, la culpa no es sólo de Danilo.

Luis Aníbal Medrano S., es periodista, locutor, municipalista y político radicado en Nueva York.



     

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