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domingo, 2 de abril de 2017

Los Verdes carecen de una cabeza


Por Miguel Ángel Cid Cid

En República Dominicana, los movimientos sociales se caracterizan por su poca consistencia organizativa y su débil sustentabilidad en el tiempo. Las luchas sociales han alcanzado frutos de alta relevancia política en nuestro país. Véase por ejemplo, el logro del 4% del PIB para educación, no obstante, al poco tiempo del triunfo se desarticuló. He ahí el gran reto del Movimiento Verde.

En un análisis objetivo del contexto, es evidente que los verdes están rodeados de incógnitas. A pesar de los éxitos alcanzados en tres marchas gigantescas, todavía no se distinguen las señas de un manager.

En consecuencia, sectores del gobierno se apresuran en diagnosticar su pronto derrumbe por falta de una cabeza que los guie. El comunicador Ricardo Nieves desmontó la falacia el pasado domingo hablando para los concurrentes a la multitudinaria Marcha Verde. “Dicen que los verdes carecen de una cabeza, y tienen razón, no tenemos una cabeza, los verdes tenemos decenas de miles de cabezas”, afirmó Nieves.

Que el Movimiento Verde se perciba como acéfalo, más que una debilidad puede significar su principal fortaleza. La práctica organizativa dominicana establece que, para una agrupación ser exitosa debe tener un líder que decida qué, cómo, cuándo y quién hará una cosa u otra. De modo, que conseguir que los verdes operen “descabezados”, y a pesar de ello ser triunfantes, significa una ruptura con la tradición.

“Este es un movimiento sin propuestas”, afirman sectores del gobierno y los poderes fácticos. Con ello, aspiran mantener bajo sombra los hechos de corrupción y conservar el manto de la impunidad. De igual modo, alegan que “los verdes son débiles ideológicamente, y esta fragilidad pesará, más temprano que tarde en la sostenibilidad del movimiento”.

He dejado de último la acusación de que “los verdes son un movimiento político”. Lo aplace hasta aquí, porque este es un argumento manido, traído por los cabellos de tiempo en tiempo, cuando desde el poder se quiere desacreditar una lucha social.

¿Acaso hay una lucha social que no sea política? ¿Si el Movimiento Verde se propone exigir controles al gobierno sobre la corrupción y la impunidad, haciendo un ejercicio ciudadano, no es esta una acción puramente política?

Es innegable, que muchos dirigentes de partidos políticos asisten a las marchas verdes. Mal harían los organizadores de estas movilizaciones negándoles participar, a sabiendas de que estos son, primero ciudadanos y luego políticos. Ahora, lo que preocupa a los del gobierno, es que esos líderes políticos participan en las protestas en calidad de ciudadanos, conscientes de que su tribuna es otra.

En consecuencia, los organizadores de las marchas verdes se manejan con inteligencia y creatividad, su práctica augura el nacimiento de un nuevo estilo de liderazgo.

La contundencia del Movimiento Verde es de tal magnitud que el propio gobierno ha tenido que reconocerlo. Veamos lo que dijo Ramón Tejada Holguín, director de la Diape, al ser consultado por el periódico Hoy. “la Marcha Verde tuvo gran cantidad de público, de personas que fueron casi de todas las provincias a expresar libremente su inconformidad e indignación. Y el Gobierno reconoce que tienen derecho a ello”.

Siendo el sociólogo Tejada Holguín, el encargado de “Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia”, tiene suficiente autoridad para ponderar la magnitud de un movimiento social. Y de paso, disminuye la fuerza de los argumentos desesperados citados más arriba. Sobre todo, porque las tesis agoreras son una demostración de que no tienen forma de contrarrestar el movimiento. Las opiniones dejan ver el temor del gobierno. El miedo ante una avalancha humana que tiñe de verde las calles y plazas del país, pidiendo el cese de la corrupción y la impunidad.

En esa tesitura, el reto de los verdes está en ser consistentes para sobrevivir a este gobierno con una cabeza colectiva. Ser fuerte y exitoso con una dirección colegiada, dará nacimiento a un nuevo estilo de hacer política en República Dominicana.

Sin dudas, el alumbramiento verde es lo que tiene inquieto al liderazgo tradicional dominicano y a los poderes fácticos de la nación.


Miguel Ángel Cid
Twitter: @miguelcid1
29 marzo 2017




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